Fuente: https://www.elmundo.es/economia/empresas/2021/05/31/60b367ee21efa0c04d8b4642.html

Marruecos también ha extendido factura a Alemania por su posición sobre el Sáhara Occidental, aunque no lo ha hecho enviando hordas humanas a su territorio, como así ocurrió con España haciendo uso de su proximidad geográfica. La estrategia de Rabat para con la primera economía de la Unión Europea apunta a las empresas. Tras retirar a su embajadora en Berlín, Zohour Alaoui, a principios de mayo en señal de protesta, Marruecos ha puesto una piedra en el camino hacia la neutralidad energética emprendido por Alemania paralizando el acuerdo de cooperación sobre hidrógeno verde firmado por los dos países el pasado año.

La delicada situación por la que atraviesa la cooperación germano-marroquí en materia energética ha llegado vía parlamentaria. «La alianza germano-marroquí del hidrógeno se basa en una larga y exitosa cooperación al desarrollo y en la asociación germano-marroquí en materia de energía. Esta cooperación sigue siendo de interés mutuo desde el punto de vista del Gobierno federal, pero está siendo puesta a prueba debido a la evolución actual», ha sido la respuesta del Ministerio de Asuntos Exteriores a una pregunta parlamentaria de los liberales del FDP.

La declaración que ese ministerio ha negado a los medios, incluido este diario, sobre el estado y consecuencias de la crisis diplomática abierta por el reino alauí ante la insistencia de Alemania en solucionar el contencioso del Sáhara Occidental en el marco de las Naciones Unidas, añade que «si la situación actual se mantiene, el Gobierno alemán considera que no se pueden excluir consecuencias negativas para la creación de empresas y atractivo del mercado».

La primera consecuencia, es que el dinero alemán no debe fluir a Marruecos hasta nuevo aviso. «Los fondos sólo se desembolsarán si el socio cumple sus obligaciones contractuales», aclara Asuntos Exteriores. Como eso no sucede ahora, «todos los proyectos han sido aplazados», según el Banco alemán de Fomento y Desarrollo (KfW), a través del cual se han gestionado los créditos y ayudas para la construcción en Marruecos de la primera central acordada. Fueron en total 350 millones.

Alemania y Marruecos firmaron el pasado año en Berlín un acuerdo marco de cooperación energética que preveía el desarrollo en Marruecos de la producción de hidrógeno verde, proyectos de investigación e inversión en el uso de ese material. Se concretaron dos proyectos. El Power-to-X para la producción de hidrógeno verde propuesto por la Agencia Marroquí de Energía Solar (MASEN) y el establecimiento de una plataforma de investigación para Power-to-X, transferencia de conocimientos y creación de capacidad en asociación con el Instituto de Investigación sobre Energía Solar y Nuevas Energías (IRESEN).

El pasado marzo, el ministro de Desarrollo Gerd Müller informó de que el acuerdo marco iba viento en popa. «La primera central eléctrica híbrida con desalinizador de agua de mar y 100 megavatios de potencia sigue el calendario de construcción previsto. Los trabajados están muy avanzados», declaró.

Ahora, sin embargo, la alianza germano-marroquí, un golpe por cierto para España, socio privilegiado de Marruecos, está en suspendida y ni el ministerio de Asuntos Exteriores ni el KfW saben cuanto durará la cuarentena y cómo se actuará una vez se salga de ella.

Las empresas y agentes económicos, en previsión de lo peor, ya preparan un cambio de estrategia. En juego hay 2.000 millones de euros para el desarrollo en el extranjero de fuentes de energía que permitan a Alemania alcanzar su neutralidad climática. «No creo que las diferencias diplomáticas con Marruecos puedan superarse a corto plazo. En otros países africanos, la situación es más prometedora», dice Stefan Liebing, presidente de la Asociación de la Economía Alemana para África. Dicho de otro modo, «quién sabe si un proyecto piloto marroquí seguirá siendo importante dentro de uno o dos años, cuando el hidrógeno ya se produzca en otros países y Alemania se asegure los suministros», subrayó Liebing.

Suena a advertencia y así lo ha entendido el portavoz del FDP para la política de desarrollo, Christoph Hoffmann, que ha pedido prudencia ante una posible anulación de proyectos en Marruecos. «Construir un telón de fondo de amenaza contra Marruecos y afirmar que los proyectos de hidrógeno verde están en peligro no va en interés de Alemania», dice. Para Hoffmann, antes de tomar medidas en ese sentido, el ministro de Asuntos Exteriores, Heiko Maas, debería visitara Marruecos «para suavizar las cosas»