Enric Juliana La Vanguardia

Hay un hilo invisible que conecta Gaza con Ceuta. Estados Unidos necesita en estos momentos los máximos apoyos posibles del mundo árabe para enfriar las hostilidades entre israelíes y palestinos. Marruecos, país que mantiene excelentes relaciones con Israel, se revaloriza como pieza del engranaje diplomático norteamericano. En este contexto se ha producido el desmayo de los controles fronterizos en Ceuta, con la avalancha de más de ocho mil personas hacia territorio español y europeo en pocas horas. Estamos ante la más grave crisis diplomática entre Marruecos y España desde el simulacro de guerra en la isla de Perejil en el 2002. Una dura prueba para el Gobierno de Pedro Sánchez , que hace quince días sufrió una severa derrota electoral en la capital de España. Telón de fondo: el control del Sáhara occidental.

Rabat ha sabido leer el momento. La Administración Biden se ha visto desbordada estos días por el bufido en Gaza. El presidente Joe Biden se enfrenta al primer grave conflicto internacional de su mandato y debe demostrar capacidad de liderazgo. El secretario de Estado norteamericano, Antony J. Blinkenllamó ayer al ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita , para hablar de la casa en llamas. Tema principal: el conflicto entre Israel y Palestina, según el comunicado del Departamento de Estado.

El motivo

Represalia por el ingreso del líder del Frente Polisario en un hospital español

A la misma hora, el Gobierno de España, país miembro de la Unión Europea y de la OTAN, afrontaba la más seria crisis diplomática con Marruecos a propósito del control de fronteras. Mientras Blinken departía con su homónimo marroquí sobre el estallido de Gaza, el presidente español viajaba a Ceuta tras haber ordenado el despliegue del ejército en la ciudad. Esta vez no ha habido eufemismos: estamos hablando del Sáhara occidental.

La embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich , reconocía ayer que el Gobierno de Marruecos ha llevado a cabo una represalia, minutos antes de comparecer ante la ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya . “En las relaciones entre países hay actos que tienen consecuencias y se han de asumir”, exponía con toda crudeza la diplomática marroquí, que de inmediato fue llamada a consultas por el Gobierno de su país. La embajadora Benyaich se refería a la decisión del Ejecutivo español de acoger clandestinamente al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, de 71 años, gravemente enfermo de covid, que se está recuperando en un hospital de Logroño. El ingreso médico tuvo lugar a petición de Argelia, país que protege al Frente Polisario desde su nacimiento en 1975, tras la ocupación marroquí del Sáhara occidental. El líder polisario entró en España con un pasaporte argelino a nombre de Mohamed Benbatouch. Pese a ello, los servicios secretos marroquíes tuvieron noticia de la llegada de Ghali a España, con la consiguiente irritación del Gobierno de Rabat. Ayer entró en escena la Audiencia Nacional (véase la información adjunta).

El momento

Marruecos aprovecha el estallido de Gaza: Estados Unidos necesita ahora a Rabat

Lo tambores marroquíes llevaban semanas sonando, pero el redoble se ha producido durante la semana de Gaza. En estos momentos, Estados Unidos necesita los buenos oficios de Marruecos y en Rabat aspiran a que la Administración Biden no eche para atrás el fabuloso regalo que Donald Trump hizo al rey Mohamed VI , cinco minutos antes de instigar el asalto del Capitolio. En el tiempo de descuento de su mandato, Trump reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara occidental, tras el pleno establecimiento de relaciones diplomáticas entre Marruecos e Israel, en el marco de los denominados acuerdos de Abraham entre Israel y el islam sunita, bajo tutela norteamericana,

Estamos hablando del Sáhara occidental, tierra rica en fosfatos, que podría convertirse en una inmensa factoría de energía solar e hidrógeno verde en la actual fase de transición energética a escala planetaria. También allí se buscan las preciadas “tierras raras”.

La respuesta europea

España recibe el apoyo verbal inmediato de la Unión Europea

Durísima prueba política, diplomática y humanitaria para el Gobierno español. El presidente Sánchez quiso enviar ayer una señal de fortaleza. Desplegó el ejército, se dirigió al país defendiendo, de manera explícita, la integridad territorial y viajó a Ceuta, acompañado con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska . España obtuvo ayer el público apoyo de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen ,y del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel . “Las fronteras españolas son fronteras europeas”, se advirtió desde Bruselas. La agencia europea Frontex ofreció su colaboración: asunto clave. Habrá que ver en qué se concreta. Marruecos también mantiene un frente de tensión diplomática con Alemania, país que acogió con mucha frialdad la declaración de Trump sobre el Sáhara.

Las fuerzas españolas devolvieron ayer a Marruecos a más de cuatro mil de las personas que han llegado a Ceuta a nado. La situación de los menores que han llegado solos se perfila como el problema principal. Shock emocional en la sociedad española. Imágenes dramáticas.

La clave principal

Rabat busca que Biden siga a Trump y apoye el control marroquí del Sáhara

No hubo ayer fisuras en la coalición de Gobierno. El líder de la oposición, Pablo Casado, optó por un tono constructivo dentro de la crítica, mientras el PP de Madrid se congratulaba de los abucheos que recibió Sánchez a su llegada a Ceuta.

El líder del Polisario, ante el juez

El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ha acordado este martes admitir de nuevo la querella presentada por la Asociación Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos contra el líder del frente Polisario, Brahim Ghali, quien permanece hospitalizado en Logroño tras ser trasladado a España por complicaciones médicas derivadas de la covid. No obstante, no considera necesarias la adopción de medidas cautelares. Al igual que ocurriera con otra querella previa de un activista saharaui hace dos semanas, este martes Pedraz dictó un auto, por el que reabre la causa dado que Ghali ha resultado ser la persona que entró en el país bajo la identidad falsa de Mohamed Bembatouche. Indica además que se debe aclarar ahora si el líder del Frente Polisario ha incurrido en la comisión de los delitos de entrada ilegal, identidad falsa y falsedad documental.