2 de julio de 2026

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Gracias, México: Marruecos no olvidará vuestro apoyo

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BOUBEKRI MOHAMMED YASSER

El fútbol no se mide únicamente por los goles, los resultados o las tandas de penaltis. A veces, su verdadera grandeza aparece en los gestos humanos que unen a los pueblos por encima de las fronteras. Eso fue precisamente lo que ocurrió en México durante el partido entre Marruecos y Países Bajos, en el Mundial 2026.

El pueblo mexicano ofreció a la selección marroquí y a su afición un recibimiento lleno de cariño, respeto y hospitalidad. En las gradas, miles de voces mexicanas acompañaron a los Leones del Atlas, convirtiendo aquella noche en algo mucho más grande que un simple encuentro deportivo.

El seleccionador Mohamed Ouahbi agradeció públicamente el apoyo recibido y aseguró que Marruecos sabrá devolver ese cariño cuando reciba a los aficionados mexicanos en el Mundial de 2030. Sus palabras reflejan un sentimiento compartido por millones de marroquíes: México abrió sus brazos a Marruecos, y Marruecos no lo olvidará.

También Achraf Hakimi quiso agradecer el apoyo del público mexicano y de todos los marroquíes presentes, destacando la importancia de ese aliento en una noche histórica para la selección nacional.

Por su parte, Yassine Bounou ya había transmitido antes del partido un mensaje de gratitud al pueblo mexicano por el recibimiento y el apoyo, deseando que Marruecos pudiera ofrecer un gran espectáculo y dejar un recuerdo bonito.

Lo vivido en México fue una lección de fraternidad. El apoyo mexicano a Marruecos no fue solo un gesto deportivo, sino una muestra de respeto, simpatía y cercanía entre dos pueblos que entienden el valor de la pasión, la identidad y la dignidad.

Por eso, desde Marruecos y desde todos los corazones marroquíes repartidos por el mundo, solo podemos decir:

Gracias, México.

Gracias por el recibimiento.

Gracias por el cariño.

Gracias por convertir una noche de fútbol en una página hermosa de amistad entre pueblos.

Marruecos seguirá compitiendo, soñando y luchando en este Mundial, pero lo hará sabiendo que, en México, encontró algo más que un país anfitrión: encontró un pueblo hermano.