5 de junio de 2026

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La democracia en Marruecos: entre apariencias


Un sistema formalmente democrático, pero con límites reales

Marruecos es una monarquía constitucional con parlamento bicameral, sistema multipartidista y sufragio universal. El rey Mohammed VI es jefe de Estado y comparte el poder ejecutivo con el gobierno. Miperiodicodigital Sobre el papel, el sistema existe. En la práctica, el poder real permanece concentrado en la monarquía.


Lo que dicen los índices internacionales

El informe «Estado Global de la Democracia 2025» del Instituto Internacional IDEA sitúa a Marruecos en el puesto 107 de 173 países y lo califica como una «democracia frágil». Libertad Digital

El Índice de Percepción de la Democracia 2026 —basado en encuestas a más de 94.000 personas en 98 países— describe una situación mixta: hay indicadores positivos en estabilidad institucional, pero negativos en libertades y pluralismo político. En conjunto, Marruecos obtiene una puntuación de -8,3, reflejando una percepción globalmente negativa entre sus propios ciudadanos. Yabiladi


El problema de fondo: desconexión social y política

La política marroquí está condicionada por factores socioeconómicos graves. El desempleo se situó en el 13% en 2025 a nivel nacional, pero entre los jóvenes de 15 a 24 años alcanza el 37,2%, y entre mujeres el 20,5%. Rue20

Los jóvenes perciben corrupción en sus representantes —concejales, parlamentarios— a niveles más altos que las generaciones mayores. Esto es especialmente preocupante porque la democracia difícilmente puede sostenerse cuando el segmento que debería renovar la política se relaciona con ella desde la desconfianza. Rue20

Durante 2025, Marruecos vivió protestas juveniles de notable amplitud, centradas en el coste de la vida, el desempleo y la calidad de la sanidad y la educación. Rue20


Las elecciones de 2026: ¿cambio o continuidad?

En septiembre de 2026, Marruecos celebrará elecciones nacionales. La brecha entre las expectativas ciudadanas y el discurso de los partidos resulta más evidente que nunca. Mientras la sociedad marroquí evoluciona rápidamente, las estructuras partidistas parecen estancadas y desconectadas de la realidad. Lobservateur

Un debate recurrente: la participación de los marroquíes residentes en el extranjero (MRE) sigue siendo un tema central sin resolver de cara a esas elecciones. Yabiladi


Conclusión

Marruecos tiene instituciones, partidos y elecciones. Pero la democracia real —donde los ciudadanos sienten que su voto cambia algo— sigue siendo una promesa pendiente. La juventud desempleada, la desconfianza en los partidos y la concentración del poder en la monarquía son los tres obstáculos que definen el momento actual.