9 de abril de 2026

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Países Bajos respalda la autonomía en el Sáhara marroquí: nueva etapa en las relaciones con Marruecos

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MOHAMMED YASSER BOUBEKRI

En un contexto internacional marcado por crecientes desafíos geopolíticos, Marruecos sigue consolidando su posición como socio estratégico fiable. Así lo demuestra la reciente visita a Rabat del ministro de Asuntos Exteriores de los Países Bajos y su encuentro con su homólogo marroquí, Nasser Bourita.

Durante la rueda de prensa conjunta, Nasser Bourita destacó la “nueva dinámica” que atraviesan las relaciones bilaterales en los últimos años, basadas en el respeto mutuo, la transparencia y la responsabilidad compartida. Un enfoque alineado con las orientaciones del rey Mohammed VI, centradas en la claridad y la ambición en la política exterior.

El posicionamiento de los Países Bajos sobre el Sáhara marroquí marca un punto de inflexión en las relaciones entre ambos países. La Haya considera que una autonomía real bajo soberanía marroquí es la opción más realista y viable para resolver este conflicto.

Se trata de una postura que se alinea con el marco de Naciones Unidas y con resoluciones recientes del Consejo de Seguridad, incluida la 2797, reforzando así el respaldo internacional a la propuesta marroquí como base para una solución política seria y duradera.

Por su parte, el ministro neerlandés Caspar Veldkamp subrayó el papel de Marruecos como actor clave en la estabilidad regional, destacando su implicación en África y su contribución a la seguridad en el Sahel.

Asimismo, puso en valor el potencial económico del país, así como las oportunidades de inversión y cooperación, tanto a nivel bilateral como en el continente africano.

La elección de Marruecos como primer destino fuera de la Unión Europea por parte del jefe de la diplomacia neerlandesa refleja una voluntad clara de reforzar una relación que abarca ámbitos como el diálogo político, la cooperación judicial, la lucha contra el terrorismo y el desarrollo económico.

El respaldo de los Países Bajos a la propuesta de autonomía en el Sáhara marroquí supone un avance significativo en la consolidación de las relaciones bilaterales y confirma la creciente convergencia entre Rabat y La Haya, al tiempo que pone de relieve la eficacia de la diplomacia marroquí en la construcción de apoyos internacionales.