La Unión Europea refuerza su asociación con Marruecos y consolida una nueva aproximación al Sáhara
Screenshot
BOUBEKRI MOHAMMED YASSER
La relación entre la Unión Europea y Marruecos ha entrado en una nueva etapa caracterizada por una convergencia política y jurídica cada vez más evidente. Dos decisiones adoptadas en Bruselas a finales de enero confirman este giro: por un lado, la asunción de una posición europea común que considera la autonomía como una de las soluciones más viables para el conflicto del Sáhara; por otro, la formalización de un acuerdo comercial que integra de manera efectiva los productos procedentes de las regiones del sur de Marruecos en el marco jurídico europeo.
Ambos desarrollos, aunque distintos en su naturaleza, responden a una misma lógica: el fortalecimiento de una asociación estratégica basada en el pragmatismo, la estabilidad y la seguridad jurídica.
El jueves 29 de enero de 2026, al término de la 15ª sesión del Consejo de Asociación entre Marruecos y la Unión Europea, celebrada en Bruselas, ambas partes adoptaron un comunicado conjunto que introduce un matiz político relevante en el enfoque europeo sobre el Sáhara.
Por primera vez, los 27 Estados miembros de la UE asumieron de forma colectiva que una autonomía real puede constituir una de las soluciones más viables para alcanzar un arreglo político definitivo, en consonancia con el proceso auspiciado por las Naciones Unidas. El texto respalda el llamamiento del Consejo de Seguridad a entablar negociaciones sin condiciones previas y sobre la base del plan de autonomía presentado por Marruecos, subrayando al mismo tiempo la centralidad del marco multilateral.
Este consenso europeo supone un avance cualitativo respecto a la tradicional prudencia de la Unión Europea, que durante años se limitó a apoyar el proceso onusiano sin referencias explícitas a los parámetros de la solución. El nuevo enfoque refleja una preferencia clara por soluciones realistas y aplicables, frente a fórmulas que no han producido avances tangibles.
Paralelamente, la Unión Europea publicó en el Diario Oficial de la Unión Europea (serie L) la Decisión nº 2026/242 del Consejo de Asociación UE-Marruecos, que formaliza el acuerdo de asociación comercial firmado el 3 de octubre de 2025. La decisión, aplicable con efecto retroactivo desde esa fecha, introduce modificaciones en las normas de origen y en los mecanismos de cooperación administrativa previstos en el Acuerdo Euromediterráneo.
El objetivo es garantizar la continuidad de los intercambios comerciales y adaptar el marco jurídico europeo a la aplicación del acuerdo a los productos procedentes de las regiones del sur de Marruecos, especialmente en sectores estratégicos como la agricultura, las frutas y hortalizas y la pesca marítima, que podrán beneficiarse de las mismas preferencias comerciales que el resto de los productos marroquíes.
El texto establece, además, mecanismos precisos para la acreditación del origen mediante la actualización de los certificados EUR.1 y de las declaraciones de origen, permitiendo la inclusión de denominaciones administrativas como Laâyoune-Sakia El Hamra y Dakhla-Oued Eddahab en la documentación aduanera europea, conforme a la fórmula jurídica adoptada por la Unión Europea.
Aunque presentada como una decisión de carácter técnico, su alcance es claramente político. La publicación de este marco jurídico en el Diario Oficial traduce un tratamiento institucional y práctico de los productos procedentes de las regiones del sur, y refuerza la coherencia del dispositivo europeo en su relación con Marruecos.
Este enfoque contribuye a reducir la inseguridad jurídica que durante años afectó a determinados sectores económicos y envía una señal clara a los operadores y a los inversores europeos: la asociación con Marruecos se basa en reglas claras, previsibles y estables.
En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, disrupciones económicas y la necesidad de contar con socios fiables en la vecindad inmediata, la Unión Europea parece apostar por una relación más estructurada con Marruecos. La estabilidad política del país, su papel como puente hacia África y el desarrollo de infraestructuras estratégicas refuerzan esta orientación.
Las regiones del sur, por su posición atlántica y su proyección africana, se inscriben plenamente en esta dinámica, convirtiéndose en un espacio clave dentro de las nuevas ecuaciones geoestratégicas y económicas.
La convergencia entre el posicionamiento político europeo sobre la autonomía y la consolidación jurídica de la integración comercial de las regiones del sur no es circunstancial. Ambos elementos forman parte de una aproximación pragmática y coherente que refleja la evolución de la relación entre la Unión Europea y Marruecos.
Más allá de los comunicados y de las decisiones técnicas, estos avances confirman que la asociación entre Bruselas y Rabat se orienta hacia una lógica de largo plazo, basada en el realismo político, la seguridad jurídica y la construcción de intereses compartidos en un entorno regional cada vez más complejo.